El peor daño que se le hace a una persona es darle todo. Quien quiera anular a otro solo tiene que evitarle el esfuerzo, impedirle que trabaje, que proponga, que se enfrente a los problemas (o posibilidades) de cada día, que tenga que resolver dificultades.
Regálele todo: la comida, la diversión y todo lo que pida. Así le evita usar todas las potencialidades que tiene, sacar recursos que desconocía y desplegar su creatividad. Quien vive de lo regalado se anula como persona, se vuelve perezosa, anquilosada y como un estanque de agua que por inactividad pudre el contenido.
Aquellos sistemas que por "amor" o demagogia sistemáticamente le regalan todo a la gente, la vuelven la más pobre entre las pobres. Es una de las caras de la miseria humana: carecer de iniciativa, desaprovechar los talentos, potencialidades y capacidades con que están dotados casi todos los seres humanos.
Quien ha recibido todo regalado se transforma en un indigente, porque asume la posición de la víctima que sólo se queja. Cree que los demás tienen obligación de ponerle todo en las manos, y considera una desgracia desarrollarse en un trabajo digno.
Es muy difícil que quien ha recibido todo regalado, algún día quiera convertirse en alguien útil para sí mismo. Le parece que todos a su alrededor son responsables de hacerle vivir bien, y cuando esa "ayuda" no llega, culpa a los demás de su "desgracia" (no por anularlo como persona, sino por no volverle a dar). Solo los sistemas más despóticos impiden que los seres humanos desarrollen toda su potencialidad para vivir. Creen estar haciendo bonito, pero en definitiva están empleando un arma para anular a las personas. (No quiere decir que la caridad de una ayuda temporal no sea necesaria en momentos especiales).

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Comentario por Ulises Romero el junio 1, 2013 a las 5:54am

AH! Se me olvidaba, el Capitalismo es un buen método para anular millones de personas, piensen en ello...

Comentario por Ulises Romero el junio 1, 2013 a las 1:09am

Muy interesante, me parece muy acertado tu info. Darle todo a una persona la vuelve inutil; sin embargo, darle nada también es un error. Yo diria que hay que darles lo "suficiente" a una persona sólo para que pueda suplir sus necesidades y "aventarlas" a una empresa (asunto,viaje, aventura, etc) solo para que pueda desarrollar dichos potenciales.

Comentario por MJRV el mayo 13, 2013 a las 12:18am

NO HAY DE QUÉ, PARA ESO ESTAMOS, PARA AYUDAR EN LO QUE SE PUEDA O TERCIE.

besos

Comentario por lunanueva el mayo 12, 2013 a las 11:48pm

Gracias ABAHÜ, una exposición completa.

Un abrazo desde el Ser.

Comentario por MJRV el mayo 12, 2013 a las 11:31pm
Técnicas para eliminar el resentimiento.

"Cuando mantienes tu resentimiento hacia otra persona, estás amarrado a esa persona o a esa situación, por un vínculo emocional que es más fuerte que el acero.
Perdonar es la única forma de disolver ese vínculo y lograr la libertad". Catherine Ponder (escritora).


 

El resentimiento es una de las emociones más difíciles de reconocer y aceptar.

Veamos algunas de las razones principales:

  • Con frecuencia negamos nuestras emociones negativas, sobre todo los hombres, porque:

    • Es lo que aprendimos,

    • creemos que así, no vamos a sufrir.



  • No queremos sufrir y para eliminarlo, tenemos que recordar lo que sucedió y puede ser doloroso.



  • Mucha gente piensa que tener resentimiento es malo y que, por lo tanto, si una persona está resentida, "está mal".



  • Es difícil aceptar, que algo que sucedió hace mucho tiempo nos sigue afectando.
    Significaría que somos débiles, incapaces o vulnerables.

Pero la realidad es que, si no lo aceptamos y eliminamos, siempre va a empañar nuestra vida.

El resentimiento está basado en una o varias situaciones en las que nos sentimos tratados de manera injusta, lastimados, humillados, etc., sin haber sido capaces de defendernos y de expresar nuestro enojo.

El resentimiento nos hace vivir, una y otra vez, el enojo y el dolor que lo acompaña y que nos impide disfrutar plenamente de la vida.
Además, el coraje, que es parte del resentimiento, deteriora nuestras relaciones y daña nuestra salud, porque nos afecta de la misma manera que el estrés.

Lee el artículo "¿Qué es el resentimiento?" y revisa el inventario que allí se encuentra, para que puedas evaluar si el resentimiento es parte de tus emociones.






Técnicas.

  1. Deja atrás el pasado.

    1. Piensa en todas las personas importantes en tu vida pasada y presente.
      Dedícale unos momentos a cada una por separado y observa quién te provoca enojo, tensión, angustia o malestar.



    1. Haz una lista con las personas que te causaron una emoción negativa, escribiendo el nombre de cada una y qué sentimientos te originó.



    1. Escoge el nombre de una de esas personas y escríbele una carta.
      No elijas, en un principio, a la persona que te provocó la emoción más intensa, ni envíes la carta.
      Es sólo para ti.



    1. Escríbele cómo te sientes, explicándole qué fue lo que te molestó o lastimó, cómo te afectó en esos momentos y de que manera ha influido, esa situación, a lo largo de tu vida.



    1. Revisa la carta e identifica los sentimientos, pensamientos y recuerdos que provocaron y mantienen el resentimiento.
      Escríbelos o márcalos en la carta.



    1. Ahora imagínate que eres esa persona.
      Concéntrate para identificarte con ella y contesta la carta, explicando la situación desde su punto de vista.
      Refiriéndote a cada uno de los sentimientos y pensamientos descritos.



    1. Al terminar de escribir esta segunda carta, léela y piensa si esa persona estaba consciente del daño y dolor que te provocó y si eso era lo que quería.

      Si tu respuesta es que sí, piensa si vale la pena que te amargues y sufras por una persona así.
      Aprende a perdonarla y deja el pasado atrás.
      No es por ella.
      Es por ti.

      Cuando perdonamos, dejamos de cargar el dolor y el coraje que nos hacen sufrir y nos impiden lograr un mayor bienestar.



    1. Si tu respuesta es que no quiso dañarte, con mayor razón perdónala, pero no te regañes o critiques por la forma en que respondiste o por haber tenido resentimiento este tiempo.
      Recuerda que hiciste lo que en esos momentos, eras capaz de hacer, pensar y sentir.



    1. Cuando empieces a pensar en lo que pasó y a revivir las emociones negativas, piensa o di en voz alta (cuando te sea posible):
      "Eso ya pasó.
      No puedo cambiar el pasado, pero quiero tener un buen presente.
      Por eso me despido y lo dejo que se quede en el pasado, que es donde corresponde".



    1. Posiblemente, hacer esto una sola vez no sea suficiente, pero con la práctica lo vas a ir logrando.



    1. Cuando sientas que has obtenido buenos resultados, elige otra persona y repite el ejercicio.



  2. Perdónate.

    Con frecuencia, en ocasiones sin darnos cuenta, estamos enojados con nosotros mismos.

    Pensamos que somos tontos, incapaces, que nosotros provocamos o permitimos lo que sucedió, etc.
    No te regañes por no haber hecho lo que no pudiste hacer, por el motivo que sea o que no supiste cómo hacerlo.

    Es como regañarte por no saber hablar chino.
    No podemos hacer lo que no aprendimos.
    Ahora puedes aprender.
    Pero date el tiempo y la práctica que necesitas.



  1. Acepta la injusticia de la vida.

    Algunas veces la vida es injusta.
    Pero lo es para todos, no sólo para ti.

    Hay cosas que no podemos cambiar, aunque no nos gusten.
    Y hay gente que es injusta con nosotros, porque sus metas deseos, formas de pensar y sentimientos son diferentes a los nuestros.
    Y cuando luchan por su bienestar o satisfacción, pueden ir en contra del nuestro.



  1. Eleva tu autoestima.

    Revisa tu autoestima y trata de fortalecerla.
    Piensa que si te sentiste o fuiste incapaz en esa época, hoy eres diferente y puedes aprender a actuar y pensar de una manera distinta.



  1. Ocúpate.

    Cuando empieces a pensar en cualquier cosa que inicia tu resentimiento, ponte a hacer algo que te mantenga ocupado y no te deje darle vueltas una y otra vez a lo que sucedió,



  1. Revisa tus pensamientos.

    Nuestro estilo de pensamiento puede aumentar nuestras emociones y distorsionar nuestra percepción y evaluación de los hechos.
    Revisa el artículo sobre estilos de pensamiento, para ver si, debido a la edad que tenías, no exageraste, generalizaste, etc.

Comentario por MJRV el mayo 12, 2013 a las 11:29pm
Comentario por MJRV el mayo 12, 2013 a las 11:23pm

PERSONAS TÓXICAS – TIPOS – CONSEJOS PARA NO CAER EN SUS TRAMPAS

Las personas tóxicas son personas que manipulan, te desvalorizan, si se vive con ellos la conviencia es muy dura.

A veces no nos damos cuenta de forma consciente, pero después de estar con determinada persona nos sentimos faltos de energía, deprimidos, como si hubieran absorbido nuestra energía, y así es , es lo que se llama vampirismo emocional, se nutren de nuestras emociones y necesidades.

Por ejemplo:

- Una persona tiene necesidad de afecto, un vampiro emocional o persona tóxica se percata de esa necesidad ( es como si tuvieran un sexto sentido para encontrar nuestras debilidades, cuando tenemos carencias en algun aspecto éso se transmite y ellos lo saben captar muy bien); la persona tóxica se percata de esa necesidad de afecto, y se hará tu amigo, tu amante…lo que sea con tal de que acabes dependiendo emocionalmente de él (se ha nutrido de esa necesidad tuya de afecto.

Las personas tóxicas se pueden englobar en varios tipos:

-Narcisista

-Histriónico

-Pesimista

-Negativo

-Falso

También existen las diferentes combinaciones:

Narcisita-histriónico

histriónico-pesimista

Histriónico-pesimista-falso

…..

Si una persona se puede englobar en diferentes tipos mayor es su grado de toxicidad.

1- El Narcisita:

Se cree el centro del universo, todo gira en torno a él, espera que los demás le admiren, se siente superior, no aceptan los fracasos ni las críticas.

2-El histriónico:

Busca llamar la atención, muy teatral en sus expresiones, pueden exagerar problemas físicos para llamar la atención, son de emociones exageradas y seductores.Exagerando problemas físicos  absorben  nuestra necesidad de ser amables, de ayudar

3-El pesimista:

Todo lo ve negro, busca dar lástima Si eres una persona optimista se va a nutrir de esa emoción tuya positiva para estar bien él y tú te quedas mal.

4-El negativo:

Parecido al pesimista pero se caracteriza porque siempre te va a llevar la contraria, si tienes un sueño, un objetivo, si expresas tu opinión, siempre te leará la contraria

5-El falso (el lobo vestido de cordero):

Personas que le caen bien a todo el mundo, con una cara amable, pero a las espaldas te despellejan, mediante mentiras te manipulan, son muy mentirosos pero siempre con buena cara.

Estos tipos de personas tóxicas los hemos de diferenciar del antisocial.

Antisocial: claro que es tóxico! va en contra de las normas, de la sociedad.., pero no se molesta en usar el chantaje emocional, hace daño directamente. A los anteriores sí les preocupa lo que piensen los demás, el quedar bien, pero al antisocial le da igual lo que piensen los demás, por lo tanto le vemos venir y nos podemos alejar para que no nos afecte emocionalmente.

El histrióncio, el narcisista, el pesimista, el negativo y el falso, todos tienen en común que usan la técnica del chantaje emocional (todos en algun momento usamos chantaje emocional p.ej cuando usamos la expresión: si me quisieras no harías ésto)pero en estas personas el chantaje emocional es la forma habitual de comportarse.

Es una forma de manipulación para que hagamos lo que quiere la persona tóxica, el chantaje emocional usa las emociones, los sentimientos negativos que tenemos (p.ej el sentimiento de culpa) o las necesidades (p.ej: necesidad de sentirnos valorados)

De esta forma manipulando los sentimientos emociones negativas que tenemos y las necesidades  logran sus propósitos.

Cómo combatir los chantajes emocionales:

1-Identificarlo:

Si te sientes culpable por negar algo a alguien o te incomoda tener que dar una determinada respuesta, o simplemente te  hace sentir mal, hazte esta pregunta: ¿ Estoy sufriendo un chantaje emocional?

2-Ponernos una barrera emocional para que no nos afecte:

No has de permitir que te haga sentir mal, es la otra persona quien tiene el problema no tú, repítete mentalmente esta frase cuando estés ante una persona que usa el chantaje emocional (Es el quien tiene el problema no yo), de esta forma te quitas la responsabilidad y el sentimiento de culpa asociado, que es lo que el chantajista quiere conseguir que te sientas culpable, responsable…..

En el chantaje emocional se usa el enfado táctico:

Es provocar un enfado que no viene a cuento o es desmesurado con la situación para salirse con la suya, para hacerte quedar mal delante de los demás o para obligarte a hacer algo.

Ante un enfado táctico da igual lo que digas, porque todo será utilizado en tu contra, así que lo mejor es abandonar la conversación, aunque continue insistiendo abandona la conversación.

Puedes también hacer como si no le oyeras y cambiar de tema a algo totalmente diferente

Lo importante es no entrar en su juego, que se quede él solo con su enfado (El problema lo tiene él no yo), repitiendonos esta frase no nos sentiremos mal.

Las personas tóxicas estan a nuestro alrededor, al acecho de su victima, el saber de su existencia, mantener un buen nivel de autoestima y saber actuar ante el chantaje emocional hace que tengamos menos probabilidades de caer en sus redes.

Gente negativa contra más lejos mejor, si no puede ser relación la justa y necesaria.

Sonia Carod Psic.col.nº:C-16549

www.tupsicoweb.com

Comentario por MJRV el mayo 12, 2013 a las 11:21pm

¿En qué consiste la manipulación?

La manipulación puede considerarse como un tipo de comportamiento que muchos sujetos desarrollan. En nuestro entorno familiar, laboral o social, es común encontrar personas que tienen gran facilidad para influir sobre otros. Sin embargo, cuando esta influencia es empleada con el único propósito de satisfacer y complacer sus propias necesidades a costas de las de los demás; puede decirse que es manipulación lo que está presente.

La manipulación entra en juego en el momento en que la persona que la utiliza actúa para cumplir sus deseos sin valorar o tener en cuenta los intereses de los demás. Un sujeto que manipula influye sobre sus blancos o víctimas de una manera muy hábil, con tal de conseguir sus propios objetivos. Se posiciona en un lugar de poder, apoyándose con amenazas directas o indirectas de castigo para lograr manejar al otro. Finalmente termina haciendo que los demás cedan ante sus exigencias.

Una persona manipuladora llega a generar una especie de neblina que le impide a su víctima visualizar y darse cuenta de que está siendo manipulada. Por ello, se hace difícil detectar cuándo uno está siendo blanco de un/a manipulador/a. Éste/a, suele emplear distintos mecanismos de intimidación, amenaza o engaño; y lo pueden disimular muy bien. De ahí que, como el mismo título lo expresa, puede convertirse en un arte, entendiéndose esto como una habilidad que estas personas tienen para manipular, aunque desdichadamente, una habilidad muy mal utilizada y causante de mucho daño y negativas consecuencias.

Muchas veces con tal de evitar un conflicto, o por mantener un “sano” vínculo con la persona, preferimos anular nuestras propias necesidades y satisfacer las ajenas. Sin embargo, lo que sucede es que llegamos a caer en la trampa de la manipulación, de la cual no es fácil salir, y peor aún, nuestra integridad se pone en juego.

Perfil de una persona manipuladora

De acuerdo a varios autores (Forward, 1998; Cloud,H; Townsend,J; 2000) que rescatan este tema de la manipulación, pueden resumirse a continuación, diversas características existentes en las personas que manipulan:

  • Conocen muy bien nuestros puntos vulnerables, incluso nuestros secretos, conocimiento que suelen utilizar para formular amenazas o ejercer presión cuando no están consiguiendo lo que desean.
  • Se trata de personas que están muy cerca nuestro y nos conocen bastante, generalmente las amistades, la pareja, los hijos/as, los progenitores, el jefe.
  • Utilizan nuestras necesidades de afecto y de aprobación para amenazar con retener o eliminar ese afecto, o peor aún, para hacernos sentir que debemos ganarlo.
  • Suelen comportarse como si cada desacuerdo fuera el factor decisivo de la relación.
  • Los instrumentos que utilizan: el miedo, la obligación y la culpa. A través de éstos, las personas manipuladoras, nos pueden generar un temor que nos impide confrontarlos, nos hacen sentir obligados a ceder y culpables si no lo hacemos.
  • Son capaces de encubrir muy hábilmente la presión que ejercen en nosotros.
  • Las personas manipuladoras, suelen ser sumamente inseguras, a pesar de que tratan de demostrar todo lo contrario. Sus temores al cambio, a la pérdida, al rechazo o al desgaste del poder, son encubiertos por actitudes egoístas y dominantes.
  • Cada vez que la persona manipuladora experimenta situaciones de riesgo o que ponen en cuestionamiento su poder, se dispara su potencial manipulador. No suelen tolerar la frustración.
  • Situaciones como el divorcio, la jubilación, el rechazo amoroso, la pérdida de trabajo, la enfermedad, la crisis económica, entre otras, suelen desencadenar con más facilidad el comportamiento manipulador.

“Los manipuladores buscan persuadir a las personas para que traspasen sus límites. Les porfían hasta que acceden. Con insinuaciones, manipulan las circunstancias para salirse con la suya. Seducen a otros para que lleven sus cargas. Utilizan mensajes cargados de culpa.” (Cloud,H; Townsend,J; 2000, p.64)

Según Forward (1998), existen cuatro tipos de manipuladores: los castigadores, los autocastigadores, los sufrientes y los atormentadores. Los primeros son los más evidentes, pues expresan abiertamente lo que desean y las consecuencias que enfrentaremos en caso de no complacerlos. La menor resistencia que perciban, los hace alterarse en el acto. Estas frases pueden ejemplificar este tipo de manipuladores: “Si vuelves a trabajar se acaba todo”, “Si te divorcias de mi, no volverás a ver a los niños”, “Hijo, si te casas con esa mujer, no vuelvas a esta casa”. Sin embargo, muchos de estos manipuladores, sin tener que expresarse verbalmente, dejan claro el mensaje amenazante con sólo sus gestos y miradas.

El estilo autocastigador suele enfatizar el daño o sufrimiento del que será objeto, si no le cumplen sus deseos. Utilizan la amenaza en torno a su salud o su felicidad: “Mamá, si no me dejas ver televisión, me tapo la nariz hasta ponerme azul”, “No me contradigas porque enfermaré”, “Si haces eso me deprimiré”, “Si me dejas, me mato”.

En el estilo sufriente, predomina la preocupación de lo mal que se sienten y pretenden que estemos siempre al tanto de lo “les hicimos”. Muchas veces se deprimen o son llorosos. Tienden a distanciarse sin explicaciones cuando no alcanzan obtener lo que quieren. Se victimizan y creen que conspiramos en su contra cuando no complacemos sus deseos. Además, dejan claro que si no hacemos lo que desean, sufrirán y esto será nuestra culpa. Frases como las siguientes ejemplifican este estilo: “Nunca me llamas, ni me visitas, te has olvidado de tu padre”, “No creo que te importe lo que he estado pasando en este tiempo que te has desentendido de mi”, “Por tu culpa…”.

El cuarto estilo, el atormentador, abarca los manipuladores más sutiles, pues generalmente tienden a prometernos atención, amor, dinero, un ascenso; pero dejan claro que no conseguiremos lo prometido, a menos de que complazcamos sus necesidades. La recompensa nos interesa bastante, saben bien lo que necesitamos, pero el premio se va desvaneciendo mientras nos acercamos. Algunas frases que representan este estilo: “Te ayudaré, si…”, “Te acompañaré, si…”, “Te lo pondría más fácil, si tu sólo hicieras…”

Las personas manipuladoras tienen bastante dificultad con los límites y la disciplina. Recibir un “no” les es muy frustrante. Poner freno a sus deseos e impulsos se les hace sumamente pesado. Sin embargo son víctimas de su propia insatisfacción, ya que tienen que depender de que otros cumplan sus deseos. “Si bien parece que «obtienen cuanto desean de la vida», son todavía esclavos de sus apetitos…Los controladores tienen escasa capacidad para responder por sus vidas. Tan acostumbrados están a las intimidaciones y las insinuaciones que no pueden arreglárselas por sí mismos en el mundo” (Cloud,H; Townsend,J; 2000, p.65-66).

Comentario por MJRV el mayo 12, 2013 a las 11:21pm

¿Cuando soy el objeto? ¿Cómo detectar si alguien me está manipulando?

Se puede decir que estamos siendo el objeto de una persona manipuladora cuando nos están dominando de alguna manera. Si llegamos a sentir que alguien, directa o indirectamente nos hace decir o hacer algo que no aprobamos del todo, pero aún así terminamos cediendo, es muy probable que estemos siendo manipulados. Dentro de la trampa del manipulador/a, terminamos muchas veces permitiendo que controle nuestras decisiones y nuestro comportamiento.

Susan Forward (1998), considera las siguientes situaciones como indicadores de que se es objeto de un “chantajista emocional”, denominación interesante que ella rescata en su obra para referirse a una persona manipuladora. Ella afirma que con sólo experimentar una de las siguientes opciones, ya se es víctima de un/a manipulador/a:

-Amenazan con volverte difícil la vida si no haces lo que quieren;
-Amenazan constantemente con poner fin a la relación si no haces lo que quieren;
-Te dicen o dan a entender que se harán daño o se deprimirán si no haces lo que quieren;
-Siempre quieren más por mucho que les des;
-Habitualmente dan por sentado de que cederás;
-Habitualmente ignoran o no hacen caso de tus sentimientos y aspiraciones:
-Hacen generosas promesas que están supeditadas a tu comportamiento y rara vez las cumplen;
-Te tachan de egoísta, malo/a, interesado/a, insensible o descuidado/a cuando no cedes;
-Se deshacen en alabanzas cuando cedes y las retiran cuando te mantienes firme;
-Utilizan el dinero como arma para salirse con la suya.

Comentario por MJRV el mayo 12, 2013 a las 11:20pm

Poner un alto a la manipulación: Establecer límites

Es importante tener en cuenta, que el hecho de que exista manipulación dentro de una relación, no significa que la relación esté perdida o condenada. Tampoco se trata de sentarse a esperar a que la persona manipuladora llegue a cambiar por sí sola: este cambio necesita de nuestra intervención. Nos corresponde generar transformaciones en nuestro comportamiento y sentar bases más sólidas; dicho de otro modo, establecer límites para no permitir que invadan nuestro espacio y nuestra integridad.

“Parte del problema, radica en personalidades sin una estructura de límites. Nos cuesta definir quién es el auténtico “yo” y lo que verdaderamente deseamos”. (cf.. Cloud, p.53)

Desdichadamente, nos demos cuenta o no, al continuar acatando lo que la persona manipuladora exige, continuamos gratificándole y esto le hace saber que puede seguir repitiendo su manipulación. Es necesario establecer siempre, hasta dónde puedo ceder en una relación, en tanto no implique anular mis emociones, mis necesidades y deseos.

Otro aspecto también a cuidar, es el hecho de que no nos convirtamos en manipuladores como reacción a la manipulación de la que somos ya víctimas. Existe la posibilidad de que los papeles se intercambien: se puede ser el objeto de la manipulación en una relación y en otra convertirnos en manipuladores. Suele ser común por ejemplo, cuando un jefe manipula a su empleado/a, y este/a último/a llega a su hogar, y sin querer quizá deposita esa frustración generada en la pareja o en los hijos, convirtiéndose en manipulador con ellos. Otro caso frecuente, es cuando los hijos se convierten en manipuladores, al haber sido objetos de la manipulación de sus propios padres. Se puede crear una cadena de manipulación, si no logramos detenerla a tiempo.

Ante los manipuladores hay que generar respuestas y habilidades de comunicación específicas. El estilo de comunicación debe ser asertivo, sin llegar a ser sumiso, defensivo o agresivo, sino más bien conciliador pero firme. Hay que transmitirle a la persona manipuladora, la importancia de que se respeten y consideren nuestras necesidades y sentimientos, así como delimitarles hasta dónde voy a ceder. Esto a su vez ayudará, a que se pongan más en “nuestros zapatos” y desarrollen esa habilidad de empatía que tanta falta les hace.

Bibliografía

Cloud, H y Townsend, J. Límites.(2000). Editorial Vida: Miami, USA.

Forward, S. Chantaje emocional. Claves para superar el acoso moral. (1998). Ediciones Martínez Roca, S. A: España.

Riso,W. Deshojando Margaritas. Acerca del amor convencional y otras costumbres. (2003). Grupo Editorial Norma: Bogotá, Colombia.

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